Recién acabadas las vacaciones de Navidad toca volver a la normalidad del día a día. Han sido dos semanas intensas con mil y un eventos, comidas y cenas. La mayoría de veces en casa de los abuelos, donde nos hemos reunido con toda la familia (hermanos, tíos, primos) en un espacio reducido. Así que en muchas ocasiones y para que los niños nos dejen cenar comer tranquilos les hemos enchufado a la tele unas cuantas horitas.

Evidentemente, la televisión es una herramienta muy socorrida para esos momentos de crisis en los que necesitas tener a los peques entretenidos. Pero hay que tener mucho cuidado porque es muy fácil engancharse a ella.

Y lo digo más por parte de los padres que por la de los niños. Porque es más fácil encenderles la tele que ponernos a jugar con ellos a un juego de mesa, porque les enchufamos la tele cuando necesitamos hacer algo pendiente con el ordenador, queremos ver nuestra serie o descansar un ratito.

Los padres ponemos más veces a los niños la tele de las que ellos nos la piden.

La tele como niñera

Da igual si les ponemos la tele en otro idioma para que empiecen a “tener oído”. Esto lo hacemos muchas veces con la excusa de que aprendan inglés. Que les pongamos programas de canciones, “estilo cantajuegos” para tenerlos entretenidos mientras aprenden. Si les tenemos 4 horas delante de la pantalla, enlazando un programa tras otro, no les está beneficiando nada. (más info)

Nosotros somos los primeros que les sentamos frente a la tele para que nos dejen hacer la cena, planchar o que nos dejen trabajar un ratito con el ordenador. Les llevamos la tablet al restaurante o les dejamos nuestro teléfono para que jueguen. Incluso muchas veces les regalamos a nuestros hijos para el cumple o la comunión, una televisión para ponerla en su habitación.

No les vamos a prohibir a los niños ver la tele de la noche a la mañana. La televisión y el iPad son un medio de entretenimiento que con unos buenos programas y un tiempo adecuado, son muy válidos. Pero a veces se nos va de las manos y en cuanto llegan a casa, o cuando están aburridos, van directos a enchufarlos y pierden la noción del tiempo.

Qué se pierde un niño que ve demasiada tele

Hay varios estudios (más info) que afirman que estar mucho tiempo frente a una pantalla, ya sea una tablet, la televisión o el teléfono, produce en los niños problemas de atención. Además los dibujos animados que se ven hoy en día en la televisión no son muy educativos que digamos.

Muchos de los personajes hablan de una forma despectiva a sus amigos. Reprochan cuando los demás se equivocan y se ríen de sus fallos. Normalmente incitan a sobresalir ante los demás y pocas veces invitan a tener empatía.

Con este situación es normal entonces que los niños nos contesten de malas formas e incluso, como dicen los estudios, que sean violentos.

A parte de todos estos datos, es un hecho que el niño que está demasiadas horas frente a una pantalla se pierde mil cosas importantes como por ejemplo:

  • JUGAR CON JUGUETES. El hecho de crear un mundo, historias, aventuras, ya sea solo o con los hermanos, le ayudará a tener más imaginación y creatividad.
  • LEER. A los niños les cuesta leer normalmente y con la pantalla encendida le costará el doble.
  • DAR PASEOS y jugar al aire libre, es algo que hoy en día estamos perdiendo. He visto niños jugando con el teléfono de los padres mientras la familia (menos él) disfrutaban de un picnic en el parque.
  • ABURRIRSE. Los niños de hoy en día no saben esperar. En cuanto la comida del restaurante tarda un poquito ya nos piden el teléfono para jugar. Los niños tienen que aprender a esperar tranquilos ya que todo en la vida no es inmediato.

Igual debería ser el momento de plantearnos si nuestros hijos están demasiado expuestos a las pantallas.