Llega el verano y con él la operación pañal.

Todos los que tenemos peques que rondan los dos años nos empezamos a plantear la retirada del pañal, por eso de que en veranito es más fácil cambiarles y no cogen frío con el ajetreo del “sube y baja” el pantalón (eso sin contar los escapes).

Pero esta decisión no hay que tomarla en función de la estación del año, hay que valorar en que momento está nuestro pequeño.

Hay que tener en cuenta que en su entorno no vaya a haber cambios, como la llegada de un hermanito o un cambio de casa … Además de ver si es suficientemente maduro tanto fisiológicamente (que los músculos sean capaces de cumplir su función de retener), intelectualmente (que el niño sea consciente de sus necesidades, de saber cuando tiene ganas de hacer pis o caca, bien diciéndolo o tocándose) como afectivamente (que el niño quiera controlar sus necesidades).

El control de esfínteres consta de varias fases:

1. FASE PREVIA

El niño tiene que ser capaz de atender unas instrucciones sencillas, tiene que aguantar unos minutos sentado en el orinar o en el w.c. Tenemos que observar en los cambios de pañal que es capaz de permanecer seco entre los cambios.

2.- FIJAR UN HORARIO

Y sentarle siempre a las mismas horas intentando respetarlo al máximo (aunque hay veces que en verano tenemos otras rutinas y hay que tenerlo en cuenta también). Así se creará una rutina y le será más sencillo retener el pis hasta que llegue la hora de volver a sentarse. No hay que esperar a que el niño lo pida, eso irá llegando aunque habrá que recordárselo muchas veces.

3. OBSERVACIÓN

Observaremos el pañal cada vez que le sentemos en el orinal. Cuando veamos que el pañal está seco siempre que le sentemos, podemos tomar la temida decisión de quitarle el pañal (en un principio únicamente cuando estén despiertos, poniéndoselo en la siesta y por la noche, ya que es más difícil que sean conscientes de si tienen o no ganas de hacer pis). Hay que seguir usando el pañal, y no preocuparse si está mojado cuando se le sienta a hacer pis. Hay que ir implantando la rutina poco a poco.

Cosas a tener en cuenta para quitar el pañal

Toma nota, si estás dispuesta a quitar el pañal a tu peque, estas son la pautas generales que debes saber:

  • Cada niño es un mundo, hay que evitar comparaciones (sobre todo si hay hermanos) cada uno es diferente y hay que atender a esas diferencias.
  • Es importante usar ropa cómoda, ya que hay que favorecer la autonomía, animándoles a que se bajen solitos los pantalones y la ropa interior. Además en caso de urgencia podremos actuar más rápidamente.
  • Los adultos debemos mantener una actitud tranquila, ya que pueden conseguirlo a las dos semanas o a los dos meses. Si nos ponemos nerviosos se lo transmitiremos y lo único que conseguiremos será que el proceso se ralentice.
  • Debemos evitar los castigos y los continuos premios, sobre todo a base de regalos o chuches. Una cosa es motivar y animar y otra acostumbrarles a las recompensas. Si se les escapa el pis o la caca, no hay que castigarles ni regañarles. Intentaremos mantener la calma (a veces será frustrante…pero…respiremos…) les recordaremos dónde se hace el pis y la caca.
  • Hay niños que tienen más problemas para controlar la caca, incluso puede que se estriñan en el proceso, o se escondan en un rincón para hacer caca sin que les veamos.

Lo importante es tener claro que cuando tomemos la decisión de quitar el pañal sea una cosa definitiva. Y que hayamos hecho un trabajo previo, no “arrancarles” sin más el pañal, ya que ellos no entenderán que se les quite el pañal sin haber practicado con ellos el ir al baño. Imaginar que a vosotros os cierran todos los baños y no podéis ir a hacer pis donde normalmente lo haceís y que se espera de vosotros (sin previo aviso) que hagáis vuestras necesidades de una forma nueva.

Lo fundamental en este proceso, como en general para afianzar cualquier hábito de nuestros pequeños es paciencia, paciencia y más paciencia. Y si vemos que esta se está acabando un poco de buen humor y de compartir experiencias.

Me llamo Elena Torija, Madrileña aunque muy enamorada de Puerto Castilla (pueblo natal de mi madre, en Avila, al ladito del valle del Jerte).  Soy educadora infantil, trabajé durante 12 años en una escuela pública. Estudié magisterio de primaria aunque trabajé apenas unos meses en esa etapa educativa.

Vengo de una familia de maestros. Con lo que he mamado esta profesión desde bien pequeña. Soy muy fan de “El principito” y de “Carta a una maestra” libros que todo educador debería tener en su mesilla de noche.