Sé que estabais esperando este día con ansia. Sé que esperáis con ilusión el regalo y la tarjeta que vuestros peques os van a regalar hoy.

No nos extraña. El collar de macarrones que os van a regalar hoy está elaborado con los mejores macarrones del mercado, reserva del 2017. Seleccionados uno a uno e introducidos por las pequeñas manos de las mini personas que más os quieren en el mundo mundial. En cada pieza va el esfuerzo de vuestro hijo (y de la profe, no nos vamos a engañar) para que la madre perfecta tenga el regalo perfecto.

Si tus hijos son más mayores, es posible que este año te toque el collar con bolas de arcilla importada del lejano oriente con pinceladas de pintura dorada de alta gama. Ya sabes que vale su peso en oro.

Y es que el día de la madre es el día en el que ves como todo el esfuerzo que haces tiene su recompensa.

Eres la mejor madre del mundo

Da igual que tipo de madre seas. Si eres pro lactancia materna, si le das el biberón a tus hijos. Si prefieres parir en la intimidad de tu casa o te da más seguridad el hospital. Si haces crianza con apego, si porteas a tu bebé por la ciudad o paseas con él en el carrito.

Si prefieres que duerman en su habitación, si haces colecho, si utilizaste el método Estivill, o les arrullas para dormirlo en brazos. Todas vosotras queréis lo mismo para vuestros hijo: lo mejor.

Madres del mundo, con criterios diferentes y un mismo objetivo. Madres que aman, que posponen sus necesidades y que sonríen al verles a ellos sonreír.

Las malas lenguas dicen que el día que nació tu hijo perdiste “calidad de vida”, pero en realidad no es lo único que perdiste.

El día que nació tu hijo también perdiste tu nombre y tu soledad. Porque tú, querida amiga, no volverás a estar sóla en tu vida. Aunque no estés fisicamente cerca de tus hijos. Porque el día que nació tu hijo, nació una madre.

Porque todas recordamos la cara de nuestros hijos cuando descubren que tu verdadero nombre NO ES MAMÁ.

Porque sabes que el día que te grabaron en contactos del teléfono como LA MAMÁ DE, perdiste tu nombre propio. Y no te importó.

Por todo eso y mucho más te mereces el disfrutar de tu día.